sábado, 29 de septiembre de 2018

"Mirad, ¡las espátulas!"

Os enlazamos un articulo publicado en el Diario de Cádiz el día 2 de septiembre de 2018 por Juan Carlos Rodríguez titulado:

"Mirad, ¡las espátulas¡ (Clicar para enlazar con articulo en el periódico)


En la terraza de Casa Adolfo, alguien gritó: "Mirad, ¡las espátulas!". Y, sí, ahí mismo, sobrevolando a muy baja altura, cruzaba un bando de cuarenta, cincuenta espátulas hacia La Barrosa. Iban en formación, en flecha, siguiendo el trazado mismo de la carretera de la playa, bordeando la marisma.

Esta es solo una de las vías de vuelo que la espátula común siguen para cruzar Chiclana en dirección a la playa, en donde, después de volar unos cuantos kilómetros frente a la misma orilla de La Barrosa, darán el salto a África en dirección al cabo Espartel. Hay bandos que siguen el mismo trazado del caño Sancti Petri, otros -muy pocos- que de repente viran y prefieren el curso del río Iro hasta reaparecer por Roche. Más de 18.000 espátulas, la gran mayoría de la población de Europa, eligen la vía de vuelo del Atlántico Este para cruzar por la playa de La Barrosa hacia el continente africano. En gran parte, proceden del Mar de Wadden, en Holanda, pero cada vez más hay un mayor porcentaje que anida en las marismas del Golfo de Cádiz, desde Doñana a la Bahía de Cádiz.

La espátula (Platalea leucorodia) es ya una marca para La Barrosa, una seña de identidad para Chiclana. Esta imagen de finales de agosto, de septiembre, incluso de las primeras semanas de octubre, con cientos de espátulas cruzando cada mañana la playa en su migración hacia Mauritania, hacia Senegal, es ya parte del paisaje de La Barrosa. 




En el punto de observación del proyecto "Limes Platalea" en la Torre del Puerco, la Sociedad Gaditana de Historia Natural moviliza cada mañana a un grupo de voluntarios -en total, suman entre 40 y 50 todos los años- para realizar con sus prismáticos las labores de seguimiento de los bandos. Hay días que ha llegado a contar cuatrocientas, quinientas espátulas. Incluso, no pocas veces cada temporada, suman más de mil. Las ven venir desde el pinar de Sancti Petri, sobre el castillo de vez en cuando. Algunos bandos siguen la orilla, otros vuelan cerca de la costa.

Todos pasan ante la torre del Puerco -algunos la sobrevuelan a muy baja altura- y comienzan a alejarse mar adentro. Bandos que vuelan a veces en flecha -como los que cruzaron el Retortillo-, otros que lo hacen alineados en un único frente con las espátulas casi tocándose las alas, otros en las que prefieren ir detrás una de otras metódicamente, incluso raramente hay bandos con espátulas que vuelan debajo una de otras formando una línea vertical. Y, por supuesto, bandos que con muchos pollos se dejan a veces llevar por la anarquía hasta que algún adulto asume el liderazgo. 


Cuando el levante aprieta, el proyecto "Limes Platalea" prefiere trasladar hasta el primer mirador del pinar de Costa Sancti Petri, pocos metros después de Torre Bermeja, su punto de observación. Con levante, las espátulas siguen cruzando hacia África. Javier y Paco saben que prefieren el viento de costado. Les vale el levante, aunque prefieren el poniente. Nunca atraviesan al continente africano con el viento del sur de frente, y apenas lo hacen con el norte dándole de cola. Javier Ruiz, junto a Paco Hortas, son coordinadores e investigadores del proyecto "Limes Platalea". Hablan de las espátulas con conocimiento y con devoción. Una especie recuperada, que vuela hasta España desde los Países Bajos, que entra por el Bidasoa al País Vasco y que mayoritariamente cruza la península hasta Doñana y la Bahía de Cádiz, aunque hay un veinte por ciento, aproximadamente, que prefiere seguir la costa portuguesa. Todas llegan al corredor migratorio La Barrosa-Cabo Roche en estas semanas.


Un hermoso fenómeno natural que no se da en ningún otro lugar de Europa occidental, y que es la última gran migración descubierta, de un gran vertebrado. Hasta hace siete años, hasta el descubrimiento de la Sociedad Gaditana de Historia Natural, nadie podía describir el itinerario de la espátula hacia su invernada en África.

Javier, de nuevo en el mirador de la Torre del Puerco, sigue el rastro de un bando de espátulas que vuela tan bajo, tan cerca del agua, que a veces cuesta detectarlo porque se confunde con la marejada.

En el proyecto "Limes Platalea" lo han bautizado como "espumadoras", como se llamaba a los bajeles -embarcaciones de las sutiles- de un solo mástil de los corsarios berberiscos que asolaban estas mismas costas. Con el telescopio ha visto cruzar un barco que le ha llamado la atención. Parece uno más de los que se dirige al puerto de Sancti Petri, pero no lo es: es una lancha con medio centenar de inmigrantes que se dirige directamente a las rocas de Torre Bermeja.

Espátulas "espumadoras". Autor: José Antonio Misea

Y se da cuenta de la paradoja entre la playa llena de bañistas y los subsaharianos que desembarcan entre el acantilado sin saber hacia dónde correr. Y sobre todo de la similitud entre la migración hacia Senegal y Mauritania de las espátulas y esa otra migración que desde el norte de África cruza hacia estas mismas costas de Europa jugándose la vida, también hacia una vida mejor.




1 comentario:

  1. Mis 2 webs (sin publicidad) pueden interesar a ustedes: yofrenoelcambioclimatico.blogspot.com (MENOS es MEJOR) y plantararboles.blogspot.com, un manual para reforestar, casi sobre la marcha, sembrando semillas de árboles autóctonos en zonas deforestadas, baldías, más o menos cercanas al lugar de su recolección. Salud, José Luis Sáez

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