martes, 25 de junio de 2019

Apertura de la campaña 2019

Comenzamos una nueva campaña del seguimiento de las espátulas que utilizan el corredor migratorio “Playa de la Barrosa- Cabo Roche”. Su espectacular “salto” a África desde la costa de Cádiz, es todo un fenómeno natural que sorprende por su belleza. Se han llegado a observar cerca de 2000 aves en tan solo 12 horas.
Desde finales de julio hasta mediados de noviembre se han contabilizado más de 20.000 aves en paso (más del 94% de su población en Europa occidental). 
Pueden participar todas aquellas personas que estén interesadas y que deseen compaginar su descanso vacacional de sol y playa, con el estudio de la más cómoda de observar de las migraciones de aves. 


Te esperamos


Si estas interesado en participar
escribe a limes.platalea@gmail.com o llama o envía un Whatsapp al teléfono 657285372


Muchas gracias por tu interés.




lunes, 18 de febrero de 2019

Presentación del libro “Tres visiones de la batalla de La Barrosa”


W. Verner, W. H. Riddell y R. J. Milward: aportaciones inéditas del naturalismo británico a la narrativa de la batalla del 5 de marzo de 1811
 
Promovida por la Asociación Pro Fundación Batalla de la Barrosa se  presenta este viernes día 22 de febrero de 2019 a las 19:00 horas en el Centro de Intepretación del Vino y la Sal en Chiclana de la Frontera el libro "Tres visiones de la batalla de La Barrosa" cuyos editores son Juan Carlos Rodríguez y Javier Ruiz, ambos socios de la Sociedad Gaditana de Historia Natural y en el caso de Javier también forma parte de la Junta Directiva y es coordinador junto con Francisco Hortas del Proyecto Limes Platalea.
El libro es mucho más que un recorrido por los relatos inéditos, o prácticamente desconocidos, que nos dejaron algunos de nuestros más carismáticos naturalistas históricos sobre la batalla que supuso un cambio de tendencia —y que nos llevaría a la victoria— en nuestra Guerra de la Independencia.

Extraña puede suponer su temática, en el contexto del trabajo que se realiza en la playa de La Barrosa para monitorizar la migración de la espátula desde el Proyecto Limes Platalea de la Sociedad Gaditana de Historia Natural. Pero es que también supone el primer acercamiento sustancial a “Villa Violeta”, en esa misma playa, en Chiclana (Cádiz). Uno entre la escasa decena de hogares gaditanos —con sus protagonistas— donde la ciencia de la ornitología nació como pasión y ciencia en el sur de España. Como también lo era el castillo de Arcos de la Frontera. Ambos lugares, propiedad del matrimonio que formaron en 1928 Violeta Buck, hija de Walter Buck y ahijada de su amigo el célebre Abel Chapman, y William Hutton Riddell, discípulo y amigo de Chapman, su mentor.

 

Su amplio estudio introductorio —43 páginas de las 190 que contiene el libro— conlleva necesariamente una abundante información sobre pioneros descriptores de la Historia Natural de Cádiz y Doñana. Todos ellos, ejemplo de la mezcolanza entre aventureros y culturalistas que los caracterizaba. Así, en sus páginas figuran retazos biográficos y memorialísticos inéditos de sus protagonistas —Riddell, Verner y Milward— pero también de otros esenciales en la conservación de la Naturaleza, como Mauricio González-Gordon, y cuyas menciones están intercaladas de curiosas referencias con apellidos tan sonoros como Churchill, Alanbrooke, Breuil, Disney…

La investigación documental de posibles antecedentes historiográficos al sorpresivo descubrimiento en 2012, del lugar del “salto” hacia África de miles de espátulas comunes (Platalea leucorodia) —la mayoría de las presentes en la Vía de vuelo del Atlántico Este, unas 18.000 aves contabilizadas en 2017—, ha propiciado numerosos e igualmente sorpresivos hallazgos. En lo que ha sido y es una cadena de serendipias. El que más, la recuperación de la que se creía desaparecía obra —de pronta edición— “Las aves desde un castillo del sur de España”, obra escrita por Riddell. Que es una digna secuela local de las famosas “España Agreste” y “España Inexplorada”. Y que supone —auguramos— un sugerente puente entre la tardía literatura romántica descriptiva de aquellas y el albor de la Conservación de los años 50, y en especial de los 70. En definitiva, una mayor contemporización ornitológica de esos dos grandes “clásicos”.

Leer “Tres visiones de la batalla de La Barrosa”, es leer la primera iniciativa editorial tras las investigaciones que tienen como principal fondo documental el legado custodiado por el Marqués de Tamarón (biznieto de Walter Buck y heredero de Violeta Buck y Bill Riddell) y la familia Mora-Figueroa. Es,  también, acercarse a la intimidad de unos personajes esenciales en el paisaje ornitológico de su momento, como en cierta manera modeladores del nuestro. Pues leyéndolos en sus escritos, hoy podemos ayudar a diseñar la recuperación de los que anhelamos recuperar por perdidos, verbigracia la gran laguna de La Janda. Como también es constatar cómo hasta en relatos de corte bélico, toda la costa y los humedales del Golfo de Cádiz eran parte de una “gran” Doñana, que no representa hoy sus límites administrativos. 
En definitiva, aportamos información novedosa sobre una carismática batalla en la historia de España, que recordada como mito en la Británica por un hecho “tan ornitológico” —nos tomamos la licencia— como es la primera captura de un Águila napoleónica por sus tropas, y que es descrita por grandes naturalistas. Y nos sirve de excusa para empezar a descubrir los eslabones perdidos de la Historia Natural de Cádiz y Doñana.






 Os dejamos un enlace a un articulo de Juan Carlos Rodríguez en el Diario de Cádiz en el que desgrana el origen y las preguntas que se intentaban responder y la intensa busqueda de la información que han dado como resultado este libro

Tres visiones de la batalla de La Barrosa (clicar para ver el articulo)

martes, 15 de enero de 2019

El proyecto más playero

Un nuevo año encaramos en el proyecto más playero, de cuantos tienen a una migración de las aves como lugar del objeto de estudio. Y si bien a nivel de comunicaciones científicas aún nos queda muchísimo por hacer, el verdadero fin de nuestro trabajo cada día es más cercano y patente. Y que no es más que la migración de la espátula sea parte de acervo cultural local y popular de toda la población sobre la que acontece –Chiclana y Conil-. 


Y como tan naturalmente se esperan la llegada de las estaciones; el verano y el espectáculo del “paso” de las espátulas sean para mucha gente –anhelando disfrutar contemplativamente de la playa- algo evocadoramente indisoluble.

 
Para ello, amén de gracias a nuestro seguimiento día a día junto a la torre del Puerco y a torre Bermeja y cabo Roche –donde nos convertimos todos gustosamente en informadores turístico-naturales- los coordinadores del proyecto nos aplicamos en acudir a difundir el trabajo de todos nosotros,  allí donde se nos presente la oportunidad. Ya sea en congresos internacionales (IX International Workshop AEWA Eurasian Spoonbill international Expert Group, Noviembre 2018), programas de televisión (Espacio Protegido de Canal Sur), etc.

 
Castillo de Sancti Petri. Espacio Protegido. Canal Sur TV 

Y no solo es contar espátulas para luego contar de ellas. Además con nuestro trabajo de investigación historiográfica imbricamos a su Historia Natural –porque así lo estaba- en las otras historias que cuentan y contaran sobre hechos acontecidos a lo largo de los siglos en las inmediaciones de una de las mejores playas de España. De esto, en escasas semanas daremos muestra en un singular libro del que ya os hablaremos, donde históricos naturalistas que visitaron la Barrosa además de regalarnos sus conocimientos sobre las aves, nos regalaron de otros que son reflejos de la erudición que la mayoría de ellos profesaban.
Por supuesto, los participantes en la monitorización de la migración de la espátula no dejamos de mirar hacia arriba, después de los 4 meses que estamos a la vera del océano. 
De hecho, también nos esforzamos en cuantificar el número de espátulas que se quedan a invernar con nosotros. Así, en este pasado mes de diciembre han sido 468 en la provincia de Cádiz.



Y como no todo es contar pájaros, también fomentamos el encontrarnos entre nosotros para contarnos nuestras cosas. Ya sea en comidas de cierre de campaña, en colaboraciones de nuestros afinados participantes en el estudio de otros tipos de aves o en actividades donde lo único que se pretende es la convivencia.
Puede que ya no tenga más importancia para algunos. el saber cuántas espátulas más o menos pasan cada verano por la Barrosa. Y que lo importante sea solo el saber por dónde saltan a África –algo irrefutable hasta para los más escépticos del gremio-. Pero lo que es incuestionable es que “estando” los miembros Limes Platalea, procuraremos que uno de los más bellos espectáculos de las aves, esté en el brillo de los ojos de todos los que visiten esta maravillosa tierra gaditana.


Datos del censo de Espátulas invernantes en Cádiz. Diciembre 2018


Bahía de Cádiz:            314
Salinas de Bonanza          0
La Janda                         80
Marismas del Barbate     68
Palmones                          6
Total Cádiz                    468
 



Participantes en el censo de invernada

Bahía de Cádiz: Proyecto Limes Platalea-SGHN: Antonio Lucena, Daniel Barber, David Cabeza de Vaca, Fran Salamanca, Iñaki Errazkin, Javier Ruiz, Joaquín Borrego, José Antonio Misea, Juan José Rodríguez, Juan Moyano, Manuel Jiménez, María José Sánchez, Paco Hortas, Paloma Irazazabal, Rafa García, Rafael Blanco

La Janda, Salinas de Bonanza y Marismas del Barbate: Equipo de seguimiento de fauna de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía.

Marisma de Palmones: GOES:Antonio Sepúlveda,Ricardo Campos,Darío Delgado y Francis Delgado






sábado, 29 de septiembre de 2018

"Mirad, ¡las espátulas!"

Os enlazamos un articulo publicado en el Diario de Cádiz el día 2 de septiembre de 2018 por Juan Carlos Rodríguez titulado:

"Mirad, ¡las espátulas¡ (Clicar para enlazar con articulo en el periódico)


En la terraza de Casa Adolfo, alguien gritó: "Mirad, ¡las espátulas!". Y, sí, ahí mismo, sobrevolando a muy baja altura, cruzaba un bando de cuarenta, cincuenta espátulas hacia La Barrosa. Iban en formación, en flecha, siguiendo el trazado mismo de la carretera de la playa, bordeando la marisma.

Esta es solo una de las vías de vuelo que la espátula común siguen para cruzar Chiclana en dirección a la playa, en donde, después de volar unos cuantos kilómetros frente a la misma orilla de La Barrosa, darán el salto a África en dirección al cabo Espartel. Hay bandos que siguen el mismo trazado del caño Sancti Petri, otros -muy pocos- que de repente viran y prefieren el curso del río Iro hasta reaparecer por Roche. Más de 18.000 espátulas, la gran mayoría de la población de Europa, eligen la vía de vuelo del Atlántico Este para cruzar por la playa de La Barrosa hacia el continente africano. En gran parte, proceden del Mar de Wadden, en Holanda, pero cada vez más hay un mayor porcentaje que anida en las marismas del Golfo de Cádiz, desde Doñana a la Bahía de Cádiz.

La espátula (Platalea leucorodia) es ya una marca para La Barrosa, una seña de identidad para Chiclana. Esta imagen de finales de agosto, de septiembre, incluso de las primeras semanas de octubre, con cientos de espátulas cruzando cada mañana la playa en su migración hacia Mauritania, hacia Senegal, es ya parte del paisaje de La Barrosa. 




En el punto de observación del proyecto "Limes Platalea" en la Torre del Puerco, la Sociedad Gaditana de Historia Natural moviliza cada mañana a un grupo de voluntarios -en total, suman entre 40 y 50 todos los años- para realizar con sus prismáticos las labores de seguimiento de los bandos. Hay días que ha llegado a contar cuatrocientas, quinientas espátulas. Incluso, no pocas veces cada temporada, suman más de mil. Las ven venir desde el pinar de Sancti Petri, sobre el castillo de vez en cuando. Algunos bandos siguen la orilla, otros vuelan cerca de la costa.

Todos pasan ante la torre del Puerco -algunos la sobrevuelan a muy baja altura- y comienzan a alejarse mar adentro. Bandos que vuelan a veces en flecha -como los que cruzaron el Retortillo-, otros que lo hacen alineados en un único frente con las espátulas casi tocándose las alas, otros en las que prefieren ir detrás una de otras metódicamente, incluso raramente hay bandos con espátulas que vuelan debajo una de otras formando una línea vertical. Y, por supuesto, bandos que con muchos pollos se dejan a veces llevar por la anarquía hasta que algún adulto asume el liderazgo. 


Cuando el levante aprieta, el proyecto "Limes Platalea" prefiere trasladar hasta el primer mirador del pinar de Costa Sancti Petri, pocos metros después de Torre Bermeja, su punto de observación. Con levante, las espátulas siguen cruzando hacia África. Javier y Paco saben que prefieren el viento de costado. Les vale el levante, aunque prefieren el poniente. Nunca atraviesan al continente africano con el viento del sur de frente, y apenas lo hacen con el norte dándole de cola. Javier Ruiz, junto a Paco Hortas, son coordinadores e investigadores del proyecto "Limes Platalea". Hablan de las espátulas con conocimiento y con devoción. Una especie recuperada, que vuela hasta España desde los Países Bajos, que entra por el Bidasoa al País Vasco y que mayoritariamente cruza la península hasta Doñana y la Bahía de Cádiz, aunque hay un veinte por ciento, aproximadamente, que prefiere seguir la costa portuguesa. Todas llegan al corredor migratorio La Barrosa-Cabo Roche en estas semanas.


Un hermoso fenómeno natural que no se da en ningún otro lugar de Europa occidental, y que es la última gran migración descubierta, de un gran vertebrado. Hasta hace siete años, hasta el descubrimiento de la Sociedad Gaditana de Historia Natural, nadie podía describir el itinerario de la espátula hacia su invernada en África.

Javier, de nuevo en el mirador de la Torre del Puerco, sigue el rastro de un bando de espátulas que vuela tan bajo, tan cerca del agua, que a veces cuesta detectarlo porque se confunde con la marejada.

En el proyecto "Limes Platalea" lo han bautizado como "espumadoras", como se llamaba a los bajeles -embarcaciones de las sutiles- de un solo mástil de los corsarios berberiscos que asolaban estas mismas costas. Con el telescopio ha visto cruzar un barco que le ha llamado la atención. Parece uno más de los que se dirige al puerto de Sancti Petri, pero no lo es: es una lancha con medio centenar de inmigrantes que se dirige directamente a las rocas de Torre Bermeja.

Espátulas "espumadoras". Autor: José Antonio Misea

Y se da cuenta de la paradoja entre la playa llena de bañistas y los subsaharianos que desembarcan entre el acantilado sin saber hacia dónde correr. Y sobre todo de la similitud entre la migración hacia Senegal y Mauritania de las espátulas y esa otra migración que desde el norte de África cruza hacia estas mismas costas de Europa jugándose la vida, también hacia una vida mejor.