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martes, 28 de noviembre de 2017
lunes, 9 de octubre de 2017
La espátula "Alita" cruza fronteras
Hace unos años, al explicar la sugerente evidencia de que la migración de estas aves (en el interior de la Vía de vuelo del Atlántico Este) vimos cómo se vinculan algunos territorios del pasado Imperial español como Flandes (Países Bajos), Portugal, España y territorios norte-africanos como Tánger, Sidi-Ifni, Cabo Juby (Tarfaya) y el Sahara español hablabamos de la hermandad.
Nos
parece muy interesante el que la migración de las espátulas sobrevuele un pasado
con muchos elementos culturales en común, y mejor o peor, siglos de convivencia
y/o coexistencia cultural. Y esto es una magnífica oportunidad para resaltar
la inexistencia de fronteras en la lucha por
la supervivencia de estas aves y cualquier otra especie animal. A colación apuntaros
ahora la creciente evidencia numérica de una “ruta levantina” de las espátulas.
Que desde las colonias italianas y especialmente desde la Camarga (Francia)
sobrevuelan la costa mediterránea española hasta el Estrecho de Gibraltar.
Todo esto nos viene a cuento porque una de nuestras espátulas portadora de radiotransmisor -“Alita” la nombrada así por los niños de los colegíos de la Bahía de Cádiz- por fin ha saltado a África. Y lo ha hecho con unos fuertes vientos de Levante que la han obligado a adentrase mar adentro, estando ya en la cercanía del Aaiún.
Las
espátulas día a día nos permiten unirnos a más y más gente. La plataleofilia nos hace recibir y visitar
a amigos en toda la geografía de su periplo entre Europa y África. Y encontrar
muchos elementos en nuestro pasado común, que nos unen más de lo que nos
separa.
Finalmente, muchos sabéis que marcamos a las espátulas con una mancha de color rojo en una de sus alas para identificar su origen en las colonias del Odiel o de la Bahía de Cádiz, además de estudiar la cronología del salto. Pues es digno de resaltar que junto con "Alita" seguimos viendo pasar a estas aves camino de sus cuarteles de invernada en África.
Finalmente, muchos sabéis que marcamos a las espátulas con una mancha de color rojo en una de sus alas para identificar su origen en las colonias del Odiel o de la Bahía de Cádiz, además de estudiar la cronología del salto. Pues es digno de resaltar que junto con "Alita" seguimos viendo pasar a estas aves camino de sus cuarteles de invernada en África.
viernes, 18 de agosto de 2017
El arte de volar
Los bandos de Espátulas no dejan de sorprendernos por su extraordinaria belleza. Como decía Cesare Pavese (1908-1950), la sorpresa es el móvil de cada descubrimiento. Y el corredor migratorio Playa de la Barrosa-Cabo Roche no para de asombrarnos con estas aves en movimiento camino de sus cuarteles de invernada en África. Ya hablamos de "las cuerdas de vida" y que mejor ejemplo que los videos que os ponemos a continuación. Grabados desde Torre Bermeja (Chiclana de la Frontera) en días de levante en los que estas aves son capaces de "saltar" hacia la costa marroquí sorteando estos obstáculos meteorológicos.
Dejemos volar la imaginación y crucemos con ellas hacia otro continente, hacia otra vida mas al sur.
Bando enorme de Espátulas. Torre Bermeja. Autor: Daniel Oviedo
Bando de Espátulas espumando. Torre Bermeja. Autor: Daniel Oviedo
Bando de Espátulas por el Castillo de Sancti Petri. Autor: Daniel Oviedo
No queremos dejar de mencionar otra especie importante en esta "Threskiornithidae avenue" como es el Morito (Plegadis falcinellus) y de los innumerables bandos que observamos y como prueba de ello, el video que grabamos a su paso por Torre del Puerco en Chiclana de la Frontera.
Bando de Moritos por Torre del Puerco. Autor: Daniel Oviedo
martes, 15 de agosto de 2017
Espátulas, nutrias y lobos en el río Iro
Articulo publicado en el periódico de Chiclana el día 10 de agosto de 2017
Entre la fauna asociada al río Iro sobresalen las espátulas que
siguen su cauce durante la migración a África y las nutrias que descienden por
sus aguas hacia la marisma, pero también en su cuenca acogió al lobo o al torillo,
ave ya extinta hace poco más de una década.
IRO XXI | Chiclana
El río Iro pone en comunicación las marismas más agrestes de la
Bahía de Cádiz –las últimas en transformarse en salinas, allá por 1850– con lo
que antiguamente se llamaba la “salvajina” de las sierrezuelas de “Bejer et de
Medina” y los arroyos que le son tributarios, como la Cueva, el Palmetín y el
Salado.Todos los brazos de agua son, como el río Iro, vías de comunicación para
los animales. Más allá de la sobresaliente avifauna del Parque Natural de la
Bahía de Cádiz que habita también el río hacia su desembocadura en el caño de
Sancti Petri, destaca el paso migratorio de la espátula (Platalea leucorodia). Gracias al proyecto “Limes Platalea” de la
Sociedad Gaditana de Historia Natural, se ha convertido en la gran protagonista
del turismo ornitológico en Chiclana. Entre la playa deLa Barrosa y cabo Roche atraviesan
entre julio y octubre hacia África entre 10.000 y 15.000 espátulas, prácticamente
la totalidad de la población de Europa occidental (más específicamente, la de
la vía de vuelo del Atlántico Este), mayoritariamente procedente de los Países
Bajos, pero también de Bélgica, Alemania o Gran Bretaña. Sin embargo, hay una
parte de estas espátulas que mantienen una extraordinaria vinculación con el
río Iro, ya que siguen su curso hacia el interior y cruzan por el Faro de Roche,
aproximadamente desde la desembocadura del río del mismo nombre, en su vuelo
hacia Mauritania y Senegal.
“Sí hemos visto que el río Iro es una vía secundaria de las
espátulas sedimentadas en la Bahía de Cádiz –explica Javier Ruiz, uno de los
coordinadores del proyecto “Limes Platalea”–. Muchas de las espátulas llegan al
anochecer y se suelen concentrar en las salinas La Matilde y Rubial grande, entre
San Fernando y Chiclana, que son vecinas de un antiguo caño que se hizo luego
estero y que se conoce como Los Hermanos”. Ese viejo caño cerrado como estero
conserva en medio unas grandes islas, toruños, que utilizan muchas aves para
descansar. Entre ellas, espátulas que llegan del norte en plena migración al
atardecer. Se quedan ahí durante la noche y al amanecer sobrevuelan el caño de
Sancti Petri y enfilan la playa de La Barrosa. “Pero algunas, en vez de hacer
eso –revela Javier Ruiz–, cogen altura y enfilan el curso del río Iro hacia el
interior atravesando el núcleo urbano de Chiclana y cuando ya ven la Laguna de
la Paja se dirigen hacia los pinares del Colorado y siguen la cuenca del río
Roche hacia África”.
Hay otro aspecto de la cuenca del río Iro que nos interesa. Por
ejemplo, la Dehesa Boyal, con su gran palmital. En él habitaba una ave desaparecida
en los últimos lustros, y que se conocía como el fantasma del palmital, y que
era el torillo (Turnix sylvatica).
Parecía una codorniz, pero era de la
familia de las grullas. En la Dehesa Boyal es donde probablemente se le escuchó
cantar por última vez en Andalucía, canto que parecía, por cierto, un mugido
lejano, de ahí su nombre. Ese Torillo vivía en territorios tributarios del río
Iro.
Otra peculiaridad del río Iro es que se comporta durante el
invierno como zona de inclusión también de mamíferos como la nutria (Lutralutra).Las nutrias son uno de los
mustélidos que habitualmente viven en agua dulce, pero además pueden
perfectamente hacerlo en agua salada. Eso sucede en la Bahía de Cádiz y también
en el Cantábrico, con ríos de cauce muy corto, pero caudalosos, que usan las
nutrias para salir al mar y comer peces. Es lo que ocurre en el río Iro, que usan
las avenidas invernales para llegar a los esteros de la Bahía de Cádiz donde se
alimentan de cangrejos, lisas o doradas.“Los viejos salineros cuentan
precisamente esto, cómo por las noches las nutrias bajaban. Era un animal
habitual de ver. Ahora mucho menos, pero aún bajan por el río Iro”, añade también
Javier Ruiz.
Como sucedía con los lobos. El lobo (Canis lupus signatus) azotó Chiclana hasta bien entrado el siglo
XIX. De hecho, durante la Guerra de la Independencia, en 1813, en el diario “El
Redactor General” apareció la siguiente noticia: “Una plaga de lobos
hambrientos infesta la campiña de esta provincia […], siendo un hecho constante
que llegan hasta las mismas casas de Chiclana, Puerto Real y otros pueblos de
la comarca, en cuyos territorios nunca o raras veces se vieron tales fieras”.Eso
tenía una explicación por el monte bravío. La abundancia de lobos en el bosque
de alcornoques, acebuches, de pinos, venía de largo. En 1705-1706, en su “Viaje
por Andalucía”, Jean Baptiste Labat se quejaba de la enorme abundancia de lobos
en los pinares de Conil y Vejer. Son también las del Iro, las vecinas tierras
de “El lanchar”, un famoso cazadero ya descrito entre 1340-1350 en el “Libro de
la Montería” de Alfonso XI, conservándose desde entonces el nombre del lugar. Los
últimos lobos en la provincia de Cádiz fueron cazados a principios del siglo
XX.
¿SABÍAS QUÉ?
1. Las formaciones de los bandos de espátulas son variadas,
adoptan hermosas formas, vuelan sobre la arena de la playa o casi tocan el
mar... Los bandos lo componen desde pocos individuos hasta cerca de doscientos.
2. El proyecto “Limes Platalea” tiene en la Torre del Puerco un
observatorio permanente. Hasta finales de octubre, pasan espátulas durante todo
el día, especialmente entre las diez de la mañana y la una de la tarde.
3. Entre la avifauna que anida en las marismas y salinas de
Chiclana destacan, por número, siete especies, que son, como los llamamos aquí:
el gallagolito (chorlitejo patinegro), el charrán (charrancito), el zancúo
(cigüeñuela), el dominico (avoceta) el alcatrán (gaviota patiamarilla) y, la
más carismática de todas, el palitroque o paleto (espátula común).
4. Tan importante el río Iro como lo son los cercanos terrenos
tributarios de la laguna de Jeli, de la Paja, de Montellano o la de Santa Cruz,
cerca al Pago del Humo, que ya desapareció, pero que de vez en cuando con las
lluvias se forma y recibe el nombre de “laguna de Rodeo”. Son sitios soberbios
desde el punto de vista de la avifauna.
Espátulas, sol y playa
Para los que no habéis leído el
libro “La migración intercontinental de la Espátula (Platalea leucorodia)" y en
concreto el capítulo titulado “La migración invisible que estaba a la vista de
todos” escrito por Benigno Varillas os enlazamos otro artículo de opinión escrito
por Juan Carlos Rodríguez y publicado en el Diario de Cádiz el 23 de julio de
2017 donde se cuenta también como fueron los orígenes del proyecto Limes
Platalea.
Javier había ido aquel día a La
Barrosa como otras muchas tardes. Leía tumbado sobre la arena junto a su mujer,
María José. Leía y no escuchaba ni el gentío ni las olas. Ni siquiera veía el
cielo, azul, claro y refulgente, retocado apenas con alguna leve pincelada de
nubes. Ni mucho menos veía ni oía a su mujer: "Javi, mira lo que
vuela…". Javier Ruiz era -es- un naturalista apasionado, devoto ornitólogo
y amante de la historia y de su ciudad. Pero aquel día, como tantos otros,
Javier leía y se evadía del espléndido tumulto de sombrillas, toallas, niños y
veraneantes que se solazaban sobre la espléndida playa. "Javi, mira que no
es normal". Pero Javier no miraba. No le gustaba tumbarse al sol y mucho
menos con tanta compañía. No quería salir del trance y enfrentarse a la visión
de La Barrosa un día de agosto. Un día como cualquier otro de verano, al menos
así le parecía. "Mira, mira". Y Javier acabó por levanta la vista por
no oír más a su mujer. Y no vio nada. Así que miró a María José: "Estaban
ahí ahora mismo, pero a veces parecen invisibles". Ya. Y siguió leyendo.
"Ahí están otra vez, mira". Y entonces volvió a levantar la vista
hacia el cielo. Y las vio: gaviotas no eran; sí, espátulas, un bando volando en
formación ya hacia Roche. Iba a volver a su libro, cuando María José dijo:
"Ya es el cuarto que pasa. Y miran los que vienen detrás…".
María José Morales, farmacéutica
analista, había acabado de descubrir uno de los espectáculos más
extraordinarios que la naturaleza ofrece cada verano sobre la cabeza de los
miles de bañistas de La Barrosa: el paso migratorio de las espátulas (Platalea Leucorodia) hacia África. Ese
día sobre La Barrosa hace siete años, es lo único que acertó a decir Javier
asombrado por el centenar de aves que volaban sobre los miles de bañistas:
"Pero si van en paso migratorio". Y repasó en un instante lo que
sabía de aquellas aves batientes y planeadoras, blancas, con su pico con forma
de pala, una de las abanderadas de la ornitología española: "¿Por qué no
van por Gibraltar?". "¿No cruzaban de noche?". Así que Javier
los días siguientes cogió la tumbona, las toallas, y nada más volver a su casa
de La Barrosa desde el laboratorio de La Banda corría hacia la playa. Nunca
antes había mostrado tantas ganas. También llevaba los prismáticos, el
catalejo, y sustituyó el libro por leer el cielo y contar espátulas: ahí están
otra vez… un bando, dos, tres. Era finales de agosto de 2011. Y llamó a Paco
Hortas, profesor de la Universidad de Cádiz y compañero de la Sociedad Gaditana
de Historia Natural. Y se convirtieron en vigías de sol a sol.
A agosto, le sucedió septiembre.
Y el espectáculo creció aún más. Cambiaron la playa por la Torre del Puerco, y
contaban, anotaban, se entusiasmaban, examinaban los bandos, llamaban a más y
más amigos naturalistas. Sabían que estaban ante todo un descubrimiento: el de
una ruta migratoria, desconocida hasta entonces, desde los Países Bajos hasta
Mauritania y Senegal. La mayor parte de la población europea de espátulas elige
el corredor migratorio Playa de La Barrosa-Cabo Roche para su "salto"
postnupcial a África tras detenerse en las marismas de Doñana o del Odiel.
Javier Ruiz y Paco Hortas -junto a medio centenar de voluntarios del proyecto
Limes Platalea, que pusieron en marcha en el verano siguiente- han llegado a
contabilizar entre 10.000 y 15.000 aves cada año, entre finales de julio y
principios de octubre. "Ha habido días de dos mil", admite Javier
Ruiz. Entre la primera campaña en 2012 y la del año pasado, 2016, el proyecto
Limes Platalea ha examinado el vuelo de más de 60.000 espátulas. "Lo mejor
es que ese extraordinario espectáculo de la ornitología sucede sobre la cabeza
de miles de bañistas", como afirma Javier Ruiz. Y que, como él aquel día,
no levantan la cabeza. Pero lo que sucede es único.
Oír a Javier es contagiarse de su
entusiasmo. "Las hay que vuelan a ras del mar y las olas, las hemos
bautizado 'espátulas espumadoras', como se llamaban a las barcazas de los
piratas berberiscos que camuflaban su vela latina con la espuma del
oleaje", explica. Hoy, apenas siete años después, hasta en Holanda han
admitido esa denominación y el asombro por el proyecto Limes Platalea.
"Limes", de frontera en latín, como referencia a Europa y África,
pero también como reivindicación de Chiclana, Conil, Vejer, los escenarios
migratorios, como extraordinarios espacios onitológicos. Y "Platalea",
en alusión al nombre científico de la espátula (Platalea leucorodia). El eco -y
el reconocimiento- ha sido extraordinario. Y no solo por la inquebrantable
capacidad movilizadora de sus coordinadores, Javier Ruiz y Paco Hortas, hoy
presidente de la Sociedad Gaditana de Historia Natural, sino porque ha
convertido La Barrosa también en meca del potente turismo ornitológico y
científico. La espátula como seña de identidad. Aquí, al pie mismo de la playa
de La Barrosa, junto a las marismas de Sancti Petri a las antiguas salinas del
Parque Natural de la Bahía de Cádiz, es donde comienza la "gran
Doñana", aquí donde miles de bañistas retozan cada día, ajenos a las
escuadras de espátulas que empiezan a volar sobre sus cabezas. Excepto Javier,
Paco y su tripulación de voluntarios, de nuevo entusiasmados en la Torre del
Puerco. El gran espectáculo comienza otra vez.
Enlace al periódico: Espátulas, sol y playa
jueves, 27 de julio de 2017
Seguir creciendo
La Espátula Alita sigue creciendo
a buen ritmo y hemos tenido la suerte de grabarla en su actividad diaria.
Esperamos que nos siga dando alegrías y que pronto “salte” hacia África.
Se encontraba en un grupo con tres adultos y seis juveniles. De momento tiene querencia a la zona lo cual también indica que encuentra alimento y zonas de descanso adecuadas.
En las fotos y video podréis observar cómo se encuentra.
Se encontraba en un grupo con tres adultos y seis juveniles. De momento tiene querencia a la zona lo cual también indica que encuentra alimento y zonas de descanso adecuadas.
En las fotos y video podréis observar cómo se encuentra.
Autor: Rafa García
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